
Hace un tiempo se presentó el Inventario de Gases de Efecto Invernadero, que actualmente cuenta con los datos actualizados hasta el 2019. El Ing. Agr. Ignacio Buffa, subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) explicó que existen dos métricas que permiten la creación de dicho informe, la primera es «Potencial de Calentamiento Global (GWP)» que mide cuanto calor puede ser atrapado por un Gas de Efecto Invernadero (GEI) en un determinado período de tiempo en comparación con el CO2, y la segunda «Potencial de Cambio de Temperatura Global (GTP) que se refiere al cambio de la temperatura global en superficie que induce un determinado gas de efecto invernadero respecto al CO2.
De acuerdo al jerarca, Uruguay ha logrado un comportamiento positivo en ambas métricas durante el último año. «Reducimos emisión con respecto al último registro» dijo el subsecretario, quién además marcó que existe un «comportamiento similar de la evolución de las dos métricas, pero valores absolutos distintos».
Cuando se analiza la emisión en el sector agropecuario, existen diferentes componentes de estudio, ya que existen los componentes que emiten (como el ganado) y los componentes que capturan (como la forestación), al final el sector agropecuario termina reteniendo más de lo que emite.
El cálculo de la emisión del ganado vacuno, «está afectado por varios elementos, entre otros la calidad de la dieta, comportamiento productivo, la eficiencia biológica de los animales para usar la energía, etc.» explicó Buffa. Además remarcó que la discusión de este tema está «supeditada a la seguridad alimentaria» por lo que hizo hincapié en un nuevo indicador que divide la emisión de metano por la producción de carne (Intensidad de Emisión), por lo que la mayor producción baja la intensidad de emisión.
En este sentido Buffa dijo que «becar» una vaca por un año sin producir un ternero, tiene «implicancia, no solo productiva». «Igual razonamiento aplica para un rodeo en donde si de 100 vacas tenemos 64 en vez de 85 terneros. La intensidad de emisión será menor en el último caso» explicó el jerarca. «Acortar los ciclos productivos vemos que también tiene un efecto en reducir la intensidad de emisión» y agregó que «si bajamos 10% el tiempo del ciclo productivo se reduce en 1,55% la intensidad de emisión. Lo que es bueno».
Al respecto remarcó que «la genética es otro elemento determinante para la reducción de la intensidad de emisión de metano», desde su análisis, «al mejorar un 10% la genética, la intensidad de emisión se reduce 6,88% lo que es muy bueno».
Buffa destacó que el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) se encuentra trabajando en líneas que apuntan a mejorar la eficiencia biológica, a través del proyecto que se desarrolla en la Central de Pruebas de Kiyú y en la estación La Magnolia. Allí se están «buscando las las innovaciones que permitan lograr traducir esas mejoras en los rodeos del Uruguay, también en aditivos en la alimentación» explicó.
Desde el punto de vista institucional, el subsecretario del MGAP, dijo que su cartera conjuntamente con el Ministerio de Ambiente, se ha «acordado una estrategia de trabajo coordinada», en este sentido marco el trabajo de la «Huella Ambiental, espacios muy relevantes por que permiten optimizar recursos y estrategias».
En este sentido remarcó la importancia del trabajo realizado desde el Instituto Nacional de Carnes (INAC) y la presencia del profesor Frank Mitloehner en Uruguay recientemente. Señaló que en el diálogo con el especialista internacional quedó claro que el «Metano es el gas más relevante para Uruguay» y remarcó que «Uruguay está en camino de poner en valor tangible su dimensión ambiental. La base para dar una discusión ambiental debe estar sustentada en ciencia y datos», al respecto Buffa destacó que nuestro país cuenta con «un sistema de información, que es un activo que estamos utilizando con este objetivo».
Salto, 18 de abril de 2022
