Trabajadores rurales celebraron su día este 30 de abril

El 6 de noviembre de 2012 el Poder Legislativo decretó la declaración del 30 de abril de cada año como el «Día del Trabajador Rural», el mismo configura como un feriado no laborable pago, para los empleados incluidos en las actividades rurales, de acuerdo con la Ley Nº 19.000. La fecha conmemora la realización del Primer Congreso de la Unión Nacional de Asalariados Rurales (UNATRA) que se había realizado en el año 2005.

Este año los festejos llegan en las puertas de una nueva ronda de negociación en los Consejos de Salarios, que a diferencia de las negociaciones anteriores, se realizará en un entorno climático y económicamente dificultoso para el sector agropecuario en su conjunto. Demás está marcar la situación del sector arrocero, las magras cosechas de invierno y verano en el sector agrícola, el déficit hídrico que afecta el sector ganadero, apícola y hortifrutícola.

De acuerdo a los datos publicados por parte de la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (OPYPA) en su Anuario 2017, desde el año 2007 al 2017 se registró una recuperación real del salario del trabajador rural, en términos de promedio anual, del 6,8% en el sector ganadero, del 7% en arroz, 5,8% en frutales y hortícolas, 4,8% en citricultura y arándanos y 4,2% en el área forestal, cuando el incremento real del salario mínimo nacional ha sido del 5,9% anual.

Para ser gráficos en los números, el salario mínimo nacional para el «Peón Común» en el sector ganadero, incluyendo el ficto por alimentación y vivienda, ha pasado de $ 4.750 en diciembre de 2016 a $ 22.642 en el sector ganadero, según Opypa; en tanto en el sector de menor incremento como el forestal, el salario mínimo paso de $ 5.375 a $ 19.560 desde diciembre 2016 a diciembre 2017.

Pero más allá de la mejora salarial, el sector ha perdido entre 32.000 y 34.000 puestos de trabajo en los últimos tres años, luego del máximo nivel de contrataciones en el sector en el año 2014. La caída de la demanda laboral por parte de las empresas se produce en un contexto de recuperación de los salarios reales de los trabajadores como consecuencia de la desaceleración de la inflación a nivel doméstico y de incrementos salariales nominales que quedaron establecidos a partir de la sexta ronda de negociación realizada en 2015/2016 en el marco de los Consejos de Salarios.

Recordemos que en varios sectores, los representantes de los productores se retiraron de las negociaciones, en el entendido que el gobierno habría tomado parte a favor de los trabajadores en las mismas.

El año 2017 y los comienzos de este 2018 han sido marcados por momentos de confrontación importante entre los trabajadores y los empleadores. Casos de violencia que se registraron en el ámbito rural, han sido motivo de reclamo continúo por parte de los trabajadores de mal trato en el sector agropecuario.

El caso más mediático ha sido el registrado en el establecimiento «Flor de Ceibo» aquí en Salto, donde el productor fue expuesto públicamente por las gremiales de los trabajadores y absuelto por la Justicia, que determino que la problemática fue entre los empleados únicamente.

La situación actual del empleo a nivel del sector rural, si bien ha logrado una serie de beneficios que habían sido postergados históricamente, así como también una recuperación a nivel salarial, se encuentra frente a una decisión empresarial de reducir costos y que dentro de los números de la empresa también incluye una disminución de la mano de obra.

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