Desde mayo de 2017 se detectó en el país tras un trabajo de investigación de la Facultad de Ciencias y de Veterinaria, la presencia del virus del Síndrome Disgenésico y Respiratorio Porcino (conocido como PRRS), en cinco establecimientos ubicados 1 en Salto y 4 en Canelones. De acuerdo a la información brindada por el MGAP, el 38,2% de los establecimientos a nivel país se encontraba con resultados positivos a la enfermedad en julio de 2017, siendo los establecimientos de Salto los menos afectados.
En la última reunión de la Conhasa en el departamento de Paysandú, se estableció continuar con la investigación epidemiológica retrospectiva, teniendo en cuenta que el tipo de virus pertenece a cepas estadounidenses, además la capacitación de técnicos del Servicio Veterinario Oficial en cooperación con la Universidad de Minnesota en Estados Unidos.
El PRRS es una de las principales problemáticas que posee actualmente la producción porcina, tanto a nivel de Norteamérica como de varios países europeos, afecta la reproducción y el sistema respiratorio del porcino. El virus puede cruzar la placenta e infectar a los fetos desde los 70 días de gestación, causando abortos en el tercer trimestre y lechones muertos o momificados, pero lo más problemático de la enfermedad es que una vez que ha ingresado a la chacra tiende a quedarse y permanecer activo.
El sector porcino en el Uruguay viene batallando desde hace mucho tiempo para mantenerse en pie, frente a una importación de este tipo de carnes y productos derivados de la producción, que han llevado a muchos productores a cuestionarse la continuidad y en muchos casos abandonar la cría del suíno ante resultados económicos negativos.
Luis Pedro Elhordoy, asesor de productores en el sur del país y que durante muchos años trabajo en granjas europeas y convivió con esta enfermedad en el exterior, evaluó el momento en el cual está problemática llega al Uruguay. Fiel a su manera de ser fue categórico al señalar que la producción porcina en nuestro país «tiene 50 años de abandono por todos los gobiernos y por todos los partidos, somos una producción abandonada».
El productor dijo que esta situación llega cuando ingresan al país «cien millones de dólares de carne importada por año, en un momento donde el barco no tiene timón, donde la gente se desanimó tanto que ni siquiera técnicos especializados tenemos, donde una de las Facultades se dedica a hacer estudios sobre una especie en extensión, que debería estar en el zoológico porque productivamente no da dinero».
Elhordoy agregó que lo más preocupante es que «los nietos ven a sus abuelos y a los padres, fundirse con el cerdo y cada vez tenemos más chanchos y menos cerdos». El técnico reafirmó que la producción porcina «es la única producción abandonada del territorio nacional».
Durante 2017 se re-instauro en el país el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las carnes menores, incluyendo a la porcina, lo que llevó a que muchos jóvenes principalmente abandonaran la producción frente a costos altos y baja competitividad con la carne importada. Elhordoy dijo que «el IVA pesa, pero no demasiado, además el gobierno tiene que recaudar, de algún lado tiene que salir los tientos. Pesa pero son mucho más cosas las graves, acá hay cuatro importadores que les deja mucho más dinero importar carne de cerdo y de repente 2.000 familias que tienen el cerdito para vivir todo el año no están tenidas en cuenta, entonces la viveza criolla nos está matando y es una pena».
Respecto a la enfermedad dijo confiar en encontrar una solución, porque «siendo un país ejemplo en Sanidad Animal a nivel mundial y estoy confiado de que el ministerio está haciendo lo que tiene que hacer y los particulares también lo vamos a hacer». Elhordoy aclaró que la enfermedad «no tiene ninguna consecuencia para el consumo humano, o sea que se puede consumir perfectamente, es un problema para el productor».
«La única experiencia que tengo es de campo porque conviví 15 años con ella en Europa» y explicó que es un tema «que tiene control, se instala un sistema de vacunación y se soluciona el problema en poco tiempo. La enfermedad se instaló para quedarse» señaló Elhordoy.
