Pastoreo rotativo: “no es una estampilla que se pueda pegar en todos los lugares”

El Instituto Plan Agropecuario promueve la reserva de un potrero que permita transferir pasto hacia las estaciones del año donde las variables climáticas determinan un fuerte impacto en la producción ganadera, como lo puede ser el verano o el invierno. En este sentido el pastoreo rotativo, con un importante número de potreros, también es un sistema de diferir el pasto de manera organizada.

El Ing. Marcelo Pereira Machín, coordinador de la regional litoral norte del Instituto Plan Agropecuario, en primer lugar marcó su discrepancia con la confrontación existente sobre “pastoreo rotativo versus pastero continúo”. El profesional recordó que “el profesor Juan C. Millot, el pastoreo rotativo no es una estampilla que se pueda pegar en todos los lugares” y señaló que se debe pensar en esquemas donde “convivan los sistemas de pastoreo, que en un establecimiento haya un sector, por ejemplo, de manejo de rodeo de cría en pastoreo continúo y una recría o invernada en pastoreo rotativo, no sirve de nada esa retórica de confrontación, no gana nadie”.

En la decisión de la utilización de un sistema de pastoreo inciden “un millón de cosas, la edad, los gustos, los tipos de suelos” entre otras dijo Pereira. En este sentido dijo que “los sistemas de pastoreo se adaptan a la gente de acuerdo a la edad, si es joven capaz que le gusta hacer un pastoreo rotativo, si es una persona mayor que tiene complicaciones le va a gustar algo como el continúo que es bastante más sencillo. Hay que ver lo como que se puede hacer, en el campo hay lugar para todo”.

El técnico del Plan Agropecuario reconoció que la reserva de un potrero como lo recomienda la institución puede ser el comienzo para un sistema rotativo, pero sostuvo que esta recomendación “está destinada a productores que tienen pocos potreros” como existen en el basalto, donde “la gente tiene entre 6 a 8 potreros”. De acuerdo a Pereira “esta solución está pensada para el 90% de los productores que tienen pocos potreros”.

“Posiblemente sea mejor hacer un pastoreo rotativo, pero hacer muchos potreros sale plata, hay que poner agua, sombra, etc., esto inicialmente está pensado para gente que tiene pocos potreros” remarcó el profesional. Pereira explicó que el sistema propone “diferir un potrero que en realidad pasa más cerrado que utilizado, pero que cuando se utiliza tiene una alta carga y entonces si uno hace la carga promedio efectiva anual es más alta que si la hubiera utilizado todo el año con pastoreo continúo”.

Propuesta del IPA

El técnico recomendó planificar el cierre de “algún potrero en primavera” con el fin de diferir pasto para el verano teniendo en cuenta que es la estación del año con mayor variabilidad en la producción de pasto, condicionado directamente por la presencia o ausencia de las precipitaciones.

En este sentido Pereira explicó que se trata de cerrar un potrero en los meses de octubre y noviembre “en diciembre, enero y febrero”. Recordó que “no sé sabe cuándo viene” una sequía pero “cuando viene nos pega fuerte y nos deja secuelas enormes”. Pensando en un contexto de cambio climático, el productor debe «apuntar a resignar un poco la productividad y a ganar estabilidad haciendo este cierre en octubre y noviembre, que luego se tendrá que volver a repetir en marzo, abril y mayo, para pensar en la típica crisis forrajera de invierno».

El llamado “módulo de prevención de crisis forrajeras” por parte de la institución “es una cosa a la que tenemos que apuntar sí o sí. El productor tiene que aprovechar la oportunidad de construir su propio seguro contra las crisis forrajeras”. Respecto al tamaño del área a cerrar para generar este seguro, Pereira dijo que con un 10% del área “le permitiría a un establecimiento tipo del promedio del basalto poner a salvaguarda el 60% del rodeo de cría, sin gastar plata”.

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