Otro tambo ordeñó ayer por última vez

La crisis del sector lechero continúa llevándose tambos en su camino y en la jornada de ayer, en el departamento de Durazno, uno de los baluartes genéticos del Normando para producción de leche y con historia dentro del rubro, ordeñó por última vez, poniendo un punto final a una larga historia de esfuerzo y superación que se trasladó de generación en generación.

Alba Caorsi, la propietaria del tambo «El Caburé», disfrutaba mostrarles a sus 18 nietos la producción de leche en el campo y «que todo sale de la tierra, pero estamos obligados a cambiar» dijo al periodista Alvaro Aguiar del programa Dialogo Rural de Radio Durazno. «Mi padre tenía el tambo en Durazno desde que se repartía en jardineras» dijo Caorsi, quien además explicó que la decisión llega luego de que «hace cinco años que estamos cobrando casi lo mismo la leche, no podemos aguantar». «Yo críe mis hijos con el tambo, me fue bien, pero ahora hace cinco años que venimos mal y en los últimos dos años muy mal» explicó la productora.

Al tiempo que se mostró agradecida con la Cooperativa Nacional de Productores de Leche (Conaprole) advirtió que «ya no manda más la cooperativa, sino el gremio». En este sentido explicó que sus «empleados ganan mil dólares cada uno y no los puedo pagar» y agregó que «los empleados no se comprometen, no tienen responsabilidad, se ha hecho una dicotomía empleado versus empresa. No podemos».

Con respecto a la genética Normando, dijo que «el ganado preñado hoy el ganado problema, es Normando inseminado para leche» y lamentó decir que dicho ganado «se va a frigorífico» luego de tantos años de selección genética.

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