A pesar de los buenos rendimientos alcanzados en la cosecha de trigo en 2016, la caída del área de siembra se tradujo en una oferta reducida del cereal y en exportaciones en 2017 que fueron las menores de los últimos 10 años. Para el 2018, la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) proyecta una nueva caída en las exportaciones de la cadena triguera.
“Las previsiones para la campaña triguera 2017/2018 están influidas por una nueva baja en la superficie sembrada y por expectativa de niveles de productividad por debajo de los alcanzados en zafras anteriores, desfavorecidos por las condiciones del clima en etapas clave del ciclo del cultivo. Como resultante, se proyecta una caída en el volumen de la cosecha nacional en consonancia con la reducción del área del cultivo y el menor rendimiento medio esperado, por debajo de las tres toneladas por hectárea”, señaló Opypa en su anuario 2017, publicado en diciembre.
“Asumiendo una nueva reducción de las existencias (que podrían caer hasta 100.000 toneladas en el transcurso del año), la importación de unas 10.000 toneladas entre trigo y harina y un consumo interno de unas 500.000 toneladas la oferta exportable podría alcanzar hasta 170.000 toneladas (en forma de trigo y harina de trigo) una caída significativa respecto al desempeño reciente de la cadena triguera”, señaló el informe de Opypa.
Los últimos datos de la Dirección de Información y Estadísticas Agropecuarias (DIEA), publicados el viernes 22 de diciembre, fueron menos optimistas. De acuerdo a la última encuesta de primavera, la superficie sembrada con trigo fue estimada en 193.000 hectáreas, un 10 % menos que la siembra del año anterior –cuando se plantaron 215.000 hectáreas- y confirma su cuarta caída consecutiva del área del cereal desde la zafra 2014/15.
Fue el área más baja desde la zafra 2006/2007, cuando se plantaron exactamente 193.000 hectáreas.
