
El ing. Agr. Rafael Tardáguila, director de Faxcarne (publicación especializada en el sector cárnico), hizo llegar a La Hora del Campo su visión sobre la importación de ganados en pie, en la que entiende que la misma «es saludable para toda la cadena cárnica».
Comenzó recordando que «las puertas no son de vaivén en la comercialización de hacienda en pie de Uruguay» desde hace mucho. Si bien reconoció que la liberación de la exportación de ganado en pie ha sido de «gran beneficio para todo el complejo ganadero», también indicó que «la puerta está cerrada para el ingreso de animales» y ha interrumpido los “vasos comunicantes” que tanto bien hacen a los mercados.
«las puertas no son de vaivén en la comercialización
de hacienda en pie de Uruguay»
Para el profesional el sector en su conjunto tenía conocimiento que «la salida de más de 400 mil terneros en pie en un año» repercutiría en dos o tres años en la oferta de animales terminados para faena. Situación que entiende ha venido sucediendo «a partir de 2018 hasta el año en curso. La industria frigorífica sufre la escasez de oferta, que mantiene un mercado recalentado y, en la mayoría de los casos, resultados económicos negativos».
Tardaguila también reconoce que el año próximo «la oferta comenzará a crecer, ya que a partir de la generación 2018 se produjo un drástico descenso en la exportación en pie, mientras las pariciones siguieron siendo elevadas» y dijo que «la industria sabe» sobre proyección. La velocidad con que lleguen esos animales a la faena «dependerá del incentivo por el lado del precio para acelerar la velocidad de engorde».
De acuerdo al analista, «para evitar momentos de escasez de oferta doméstica que comprometan la salud económica de la industria, es necesario que, así como se van animales vivos por la frontera, también entren, de manera de cubrir esos momentos de escasez». Al igual que el conjunto de productores entiende que «esas importaciones se deben dar minimizando los riesgos de ingreso de cualquier enfermedad que comprometa el estatus sanitario del país que tanto tiempo, dinero y trabajo ha demandado».
Desde su punto de vista no existirían impedimentos para cuidar tanto la sanidad como el destino final de los animales que ingresen al país. «Mediante cuarentenas se puede minimizar el riesgo del ingreso de enfermedades, en tanto que con la trazabilidad es absolutamente posible segregar los animales importados» dijo.
Tardáguila recordó que la posible habilitación de la importación de ganado en pie, se concretará en la práctica en aquellos momentos donde «el producto del exterior, su transporte y los costos de ingreso sean inferiores a los que se paga por la producción doméstica».
El analista estimó que a «largo plazo» esta situación de precios se registrará en muy pocas oportunidades, sin embargo de hacerlo, «es un claro síntoma de que Uruguay está haciendo las cosas mejor que los vecinos. O de que los costos internos son demasiado elevados y que, para seguir siendo competitivo, deberá adecuarse a los de los demás proveedores».
Tardáguila finalizó diciendo que «cerrarse no es la forma: lo podrá ser para una coyuntura, no para el largo plazo. Y las decisiones políticas de este tipo deben mirar el largo plazo».
Salto, 6 de julio de 2020
