La superficie de arroz cayó 3% interanual y el panorama hídrico y climático complica la próxima campaña del mayor exportador mundial, según el USDA.

El monzón del suroeste de India cerró con lluvias 13% por debajo del promedio de largo plazo, y el cultivo de arroz ya lo refleja. Según un informe del Servicio Agrícola Exterior del USDA fechado el 30 de octubre de 2026, la superficie sembrada de arroz de verano (kharif) alcanzó 43,36 millones de hectáreas al 2 de octubre, un 3% menos que los 44,92 millones del año anterior, una reducción de 1,56 millones de hectáreas. Aun así, el área se mantiene 5% por encima del promedio de las últimas cinco campañas. El dato adquiere peso porque India es el principal exportador de arroz del mundo, y cualquier cambio en su oferta repercute en los precios internacionales.
La causa está en el clima. Las precipitaciones acumuladas fueron de 759,4 milímetros frente a una media de 868,6, el cuarto registro más bajo desde 2001. El déficit se concentró en el este y noreste del país, con una caída de 26%, la más baja desde 1901, y en la península sur, con 24% menos, regiones consideradas deficientes. El 43% de los distritos tuvo lluvias deficientes o muy deficientes. En el resto del territorio, el noroeste (-6%) y el centro (-3%) se ubicaron dentro de lo normal, lo que ayudó a que la siembra total de verano cayera apenas 1%.
El mayor motivo de preocupación es lo que viene. Los embalses monitoreados por la Comisión Central del Agua estaban al 1 de octubre al 71,84% de su capacidad, un nivel equivalente a 79,55% del de hace un año y a 87,83% del normal. El sur es la región más afectada, con una ocupación de apenas 49,15%. A ello se suman anomalías negativas de humedad del suelo en estados como Maharashtra, Karnataka, Andhra Pradesh, Telangana, Tamil Nadu, Rajasthan y Gujarat. Con un El Niño fuerte que, según los pronósticos, se intensificaría hasta fin de año y un octubre previsto por debajo de lo normal, el USDA anticipa limitaciones de riego.
Para el arroz, la consecuencia más directa está en la siembra de invierno. El informe señala que la planificación de la campaña rabi se inclinará hacia cultivos resistentes a la sequía y de menor consumo de agua, como las legumbres y los cereales secundarios, en detrimento de cultivos que demandan mucha agua, como el trigo y el arroz de verano, en particular en zonas de secano y con estrés hídrico. No hay en el documento cifras de producción, existencias ni exportaciones de arroz, ni referencias a eventuales medidas comerciales del gobierno indio, por lo que el impacto sobre el mercado mundial debe leerse como una señal de riesgo y no como un dato confirmado.
Esa señal coincide con las proyecciones recientes del Banco Mundial, que estima que el precio internacional del arroz subirá cerca de 12% en 2027, hasta unos US$ 500 por tonelada, y que la producción mundial caerá 2% en 2026/27, la primera baja anual en una década. El organismo advierte que posibles restricciones a las exportaciones podrían amplificar la presión alcista, como ocurrió en el episodio de El Niño de 2023/24. Para los países exportadores de arroz, incluidos los de la región, el desarrollo del clima en India en los próximos meses será una variable clave para los precios.
Salto, 4 de noviembre de 2026
