El día 14 de agosto, el Departamento de Servicio de Salud del Estado de Texas emitió una alerta por causa de un caso de brucelosis. Una paciente fue diagnosticada y hospitalizada luego de presentar síntomas de fiebre, dolores musculares y en las articulaciones, y fatiga. La brucelosis es causada por una bacteria del genero Brucella. Es una zoonosis de carácter contagioso, conocida también como Fiebre de Malta, de Gibraltar u Ondulante. La principal fuente de infección para los seres humanos son los animales domésticos.
Investigando el caso, el Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas determino que el consumo de leche no pasteurizado (o leche “cruda”) era la causa “más probable”. La paciente había consumido la materia prima de una propiedad licenciada para la venta de leche “cruda para comercio minorista” en Paradise, Texas.
En el proceso de investigación, la bacteria causante de la brucelosis fue encontrada en muestras de leche en la propiedad. El Centro de Control de Enfermedades identificó la cepa Brucella como la RB 51, usada en la vacunación de bovinos. Esta cepa es identificada apenas utilizando cultivos de sangre, las pruebas serológicos no son capaces de proporcionar el diagnostico.
Tanto el Centro de Control de Enfermedades como el Departamentos de Servicios de Salud del Estado de Texas identificaron que más de 800 familias podrían haber consumido el mismo producto. Este grupo no se resume apenas a los residentes en el estado. Desde mediados de setiembre, algunas personas en Alabama, Arkansas, California, Ohio, Dakota del Norte y Tennessee confirmaron haber bebido esta leche y también presentaron síntomas consistentes con brucelosis.
La cura no es tan fácil
Una de las dificultades para el tratamiento de pacientes infectados con la cepa RB51 de Brucella es que ella es resistente a penicilina y rifampicima. El servicio de salud está aconsejando que las personas que bebieron la leche contaminada entre el 1 de junio y 7 de agosto busquen su médico para informar sobre la posible exposición a la enfermedad. Ellos también aconsejan que los profesionales de la salud prescriban el tratamiento profiláctico con antibióticos para quienes han sido expuestos.
Casos como este traen la necesidad de rever los protocolos de salud del rodeo lechero. A pesar de que la brucelosis ha sido casi erradicada en Estados Unidos, los bisontes y alces del área del parque Yellowstone todavía son reservorios de la enfermedad. Algunos estados exigen que las terneras traídas de otras localidades sean vacunadas y, con eso, muchos productores continúan vacunando el rodeo. Desde que un consumidor enfermo por cuenta de la cepa presente en la vacuna, estas medidas ya deberían estar siendo repensadas.
Actualmente, las terneras son vacunadas con RB51 – que ayuda a reducir el riesgo de infección y aborto causado por la bacteria Brucella abortus -, pero la inmunización no es 100% eficaz. La vacunación solamente es realizada en terneras de 4 a 12 meses y debe ser administrada por un veterinario acreditado. En circunstancias especiales, bovinos adultos pueden ser vacunados en algunos estados de EEUU.
La cepa bacteriana de esta vacuna tiene una afinidad por la placenta bovina y ha sido asociada a infecciones en casos de aborto. Esto puede ser un riesgo para los seres humanos que auxilian en el parto de las vacas que fueron inmunizadas durante la preñez. Y, como se muestra en el caso de Texas, beber leche no pasteurizada puede transmitir la enfermedad al hombre.
Considerando lo acontecido, es importante reforzar que la leche cruda debe pasar por tratamiento térmico antes de ser consumida, es decir, debe ser pausterizada.
Por Ellen R. Jordan, Servicio de Extensión de Agricultura de Texas
Fuente: Revista Beber Mais Leite

