
Debido a que una importante parte de la zafra 2019/2020 ya había sido comercializada anticipadamente, aún en el 2019, los productores brasileños comenzaron el 2020 con mayor resistencia en las ventas de volúmenes importantes y fueron comercializando de manera de ir cubriendo contratos y cumpliendo con compromisos propios, a la espera de la mejora de precios.
El atraso en la cosecha trajo consigo varias interrogantes, como el volumen a ser producido, que al final de cuentas fue récord con 124,8 millones de toneladas según el relevamiento de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab).
Con un dólar que superó los R$ 5,00, se generó una mayor disputa interna en el segundo bimestre del año. Desde el mercado doméstico las industrias brasileñas adquirieron mayores volúmenes para lograr cumplir con una demanda de derivados firme y creciente. Además de eso en aquel momento las exportaciones de harina y aceite de soja estaban siendo fuertes debido a la menor oferta desde Argentina.
En el segundo trimestre las exportaciones de Brasil se intensificaron a partir de una demanda récord de China. En tanto que en el último semestre, con un bajo excedente y precios récords, la soja brasileña quedó menos atractiva para los importadores, por lo que las compras del gigante asíatico se volvieron a Estados Unidos principalmente.
El poco volumen restante está siendo disputado por las industrias locales, que están ofreciendo valores por encima de la paridad de exportación, algo atípico para el mercado brasileño. Este contexto en el cual se mueve el mercado brasileño de soja, hace que los precios récords se renueven mes a mes y esto ya ha determinado un fuerte incremento de ventas para las producciones de la dos próximas zafras.
Salto, 28 de diciembre de 2020
