Con lluvias normales en el mes de octubre, por debajo del promedio en noviembre y muy escasas en los primeros días del mes de diciembre, la disponibilidad de agua en el suelo no alcanza el 40% en la región norte del país, lo que ha comenzado a incidir negativamente sobre las pasturas naturales, según el informe mensual del Instituto Plan Agropecuario, en su regional litoral norte.
Los tapices naturales según los técnicos ya muestran un color amarillento, lo que indica la pérdida de calidad de las pasturas, principalmente en los suelos más superficiales. En términos generales la disponibilidad es considerada buena, aunque en casos puntuales es muy ajustada.
En la regional litoral norte del Instituto Plan Agropecuario, se viene desarrollando un monitoreo de la evolución del pasto y del ganado en 17 predios comerciales, que se encuentran ubicados en Artigas, Salto y Paysandú. Este monitoreo se encuentra dentro del proyecto FPTA 345, denominado «de pasto a carne» que tiene como objetivo mostrar datos sobre la cantidad de pasto y ganado en cada predio.
De acuerdo a los datos obtenidos en el proyecto, la disponibilidad de forraje en las 12.000 hectáreas relevadas se encuentra en el 85% de los requerimientos que poseen las dotaciones, dependiendo cada una de las categorías que la componen, para poder atravesar el verano sin dificultades.
La última medición realizada en el proyecto por los técnicos del Instituto Plan Agropecuario, al primero de diciembre, muestran promedios de 4,7 centímetros de altura en las pasturas, lo que equivale aproximadamente a 1.000 kilogramos de materia seca por hectárea.
Comparada con la medición anterior de principios de la primavera, se puede decir que el verano comienza con 300 kilos menos por hectárea de materia seca, lo que indica un decrecimiento significativo de la disponibilidad de forraje.
En esta área la carga animal a principios de verano se ubicó en 0,76 Unidades Ganaderas por hectárea, lo que implica un crecimiento del 7% respecto al comienzo de la primavera, y esto se explica por el aumento de los requerimientos de las vacas de cría que se encuentran en lactancia.
La carga animal fue relevada en 270 kilogramos de peso vivo por hectárea.
Teniendo en cuenta la disponibilidad de forraje y el peso de los animales por hectárea, el promedio de la oferta de pasto fue de 5,3 kilos por kilogramo de animal en el comienzo de la primavera, en tanto que al primero de diciembre bajó a 3,9 kilogramos por kilo de animal.
En este sentido el Plan Agropecuario estimo que la disponibilidad de pasto necesaria para comenzar el verano se encuentra en el 85%, considerando un escenario inmediato de producción de pasto.

