Remate ágil y con ventas totales ayer en Parada Herrería, por parte del escritorio Gaudín Hnos., en el marco de una menor oferta de lo habitual, que en esta oportunidad no tuvo la presencia de ovinos en la pista.
En lo que respecta a los valores, las vacas gordas se pagaron entre los US$ 625, US$ 600, US$ 570, en tanto que luego los valores fueron descendiendo de acuerdo a la terminación y calidad del ganado, con vacas que se pagaron entre US$ 400 y US$ 565. En el caso de las vaquillonas que permitían un buen abasto se alcanzaron valores de US$ 350, US$ 365 y US$ 300.
En el caso de las vacas de invernar los valores que se pagaron en la pista se posicionaron entre US$ 342 y US$ 350. Las terneras en US$ 280 y las vacas Holando para invernar en US$ 335.
En los machos los novillos gordos se pagaron entre US$ 655 y US$ 505, en tanto que los novillos de 2 a 3 para el campo y alguno de 1 a 2 años cotizaron entre US$ 300 y US$ 340. Los terneros por su parte se vendieron entre los US$ 230 (para un lote de terneros angus livianos, que pesaban en el eje de los 100 a 110 kilos de promedio), en tanto que los valores para el resto de la categoría se posicionó entre US$ 240 y US$ 282.
Para los toros las referencias fueron de US$ 400 a US$ 307, mientras que las vacas manufactura se pagaron en US$ 152 y US$ 100.
Al cierre de las ventas Julio Gaudín dijo que «fue un remate normal, nada descabellado en precios, fundamentalmente en los ganados grandes». Desde su punto de vista «el ganado gordo sigue teniendo buena demanda, sigue valiendo, las vacas gordas pesadas no había muchas y se pagaron a precios normales de momento» dijo el consignatario.
Respecto a los ganados para reponer en los campos, se noto claramente la ausencia de compradores del entorno del local. «Se vio una demanda bastante importante de gente que está arrancando a encerrar y gente fundamentalmente del sur, no tenemos el pique o el comprador del productor de la vuelta del local».
La ausencia de las precipitaciones en la zona y en los casos donde se registraron lluvias la baja disponibilidad de pasto genera justamente esa ausencia de compradores de la zona que piensan fundamentalmente en el invierno y los primeros fríos.
Julio Gaudín remarcó que en las categorías más chicas, en los terneros livianos principalmente «siempre se pagan mejor, como son livianos no cifran, entonces siempre se pagan un poco más en centavos de dólares».
