
Julián Cabrera Menditegui, productor del departamento de Florida, fue el encargado de leer la proclama del Movimiento Un Solo Uruguay (USU) en la jornada de ayer. El movimiento a comenzado a movilizarse contra el aumento de los combustibles y advirtió ayer que continuarán en las rutas «hasta que gobierno y oposición dignifiquen la función pública que se les confió».
A continuación le transcribimos la proclama leída por el productor floridense.
Proclama USU
Han pasado 44 meses de aquel histórico encuentro de orientales, que de todos los rincones de la Patria, en aquel tórrido 23 enero dejaron de lado sus divisas partidarias, y con un profundo espíritu de libertad y democracia se embanderaron de cielo el alma para gritar a viva voz ……..Basta!!!
Ese basta retumbó fuerte en los amplias y lujosas salas del poder……
Ese grito rompió con el indigno silencio de un pueblo adormecido temeroso de contradecir un relato que todo sofocaba.
Como era posible que ese grito honesto, genuino y libre hubiera escapado a las estructuras corporativas políticas y sociales?
Aun hoy cuesta mucho comprender como existe un conjunto de orientales no lleve del otro lado de sus reclamos, ansias y ambiciones de espacio de poder.
Hay un poder insoslayable que no nace de rangos y cargos, que no se apoya en estructuras de gobierno, que no viene de conquistas corporativas, que no necesita de apalancamiento más que sus propias convicciones.
Nada más poderoso que un pueblo libre de ataduras.
Este movimiento de hombres y mujeres de los más diversos orígenes y cunas, nació en libertad, es libre y caminará libre con un único compromiso, que no es una carga, sino la motivación más genuina para seguir adelante. El bienestar del pueblo uruguayo y sus nuevas generaciones.
44 meses, casi 4 años. En la historia de un país no es nada. Pero para la historia de vida de muchos uruguayos de trabajo es mucho tiempo.
Muchos han visto en las reivindicaciones del movimiento, el impulso de un nuevo espacio partidario. Muchos otros vieron un movimiento que quería desplazar un gobierno para que otro fuera el color que ostentara el poder. Muchos vieron un grupo de intereses corporativos pujando por espacios de poder.
Sin embargo las reivindicaciones del movimiento siguen siendo las mismas que lo concibieron. Cambió el gobierno, cambiaron lo nombres, cambió el equilibrio político en el parlamento, cambió de tienda el rol de oposición.
Pero lo que no ha cambiado son los problemas estructurales que no permiten edificar un país con posibilidades de desarrollo para todos.
El pueblo Oriental, haciendo uso de su libertad forjada y defendida por la sangre derramada de muchas vidas que se entregaron por el bienestar común, envió un mensaje claro de cambio de rumbo.
Ese cambio de rumbo necesita de transformaciones, que quiten el peso de estructuras envejecidas sobre los hombros de quienes trabajan y generan divisas para el desarrollo del país. En un mundo que se transforma a un ritmo vertiginoso el estado no puede ser UN LASTRE.
«Por los cambios necesarios», fue la consigna del movimiento antes de asumir una nueva administración en el gobierno.
Cambios que generaran condiciones de competitividad, cambios que racionalizaran el peso de un estado lleno de estructuras burocráticas que absorben recursos que faltan para dignificar la vida y el trabajo de la mayoría de los uruguayos. Una competitividad que se le asegura al capital extranjero con condiciones asimétricas respecto a los responsables de la generación de más del 90% de los puestos de trabajo de este país. Las micro, pequeñas y medianas empresas. Los verdaderos Malla oro.
Este movimiento tiene consciencia, se mueve y se maneja con sentido común.
No prejuzga, no rompe puentes, no descalifica, no insulta, no discrimina, no antepone sus ideas por sobre el interés general. Así se manejó siempre y así lo seguirá haciendo.
Este movimiento no hizo política con la pandemia, colaboró, contempló y sumó esfuerzos para enfrentar un enemigo que puso en jaque al mundo entero. Este movimiento no es prepotente, no llamó a movilizarse cuando nos pedían cuidarnos. No presionó, ni condicionó a un gobierno recién llegado al poder, con un país estructuralmente comprometido, con niveles de pobreza, informalidad, y fragilidad socioeconómica que la pandemia dejó en evidencia plena, pero que para este movimiento no fueron sorpresa.
La precariedad educativa, la situación insostenible de inseguridad, el desmantelamiento del entramado social en el medio rural con el mayor proceso de extranjerización de la tierra y las pésimas condiciones para poder mantenerse produciendo, nunca nos fueron ajenas. Y así lo marcamos.
La pérdida sistemática de productores y trabajadores en el medio rural tampoco. La necesidad de políticas reales de descentralización que trajeran desarrollo al interior tampoco nos eran ajenas, y así lo marcamos.
Pero conscientes de que no es posible generar los cambios necesarios de la noche a la mañana, el movimiento ha tenido la comprensión y la consideración de la difícil tarea en este contexto.
Sin embargo, sí creemos en las señales. Si creemos en los rumbos definidos y firmes. Si creemos en las decisiones que aunque puedan ser difíciles, reflejen la voluntad de la gran mayoría de los uruguayos. Esos que no tienen corporaciones que operen hasta lograr sus intereses.
Los compromisos se cumplen. La palabra se honra. La confianza que el sistema político le pide a la gente en campaña, se valora y cobija en la gestión.
Hoy volvemos a las rutas, con mejores condiciones de precios internacionales, con expectativas de una reactivación del país de la mano de una mejor apertura al mundo. Sin embargo nos sentimos en la obligación de volver a alzar la voz en libertad, ante el titubeo, la relativización de los compromisos, ante la actitud permeable de sectores políticos frente a la presión de minorías corporativas que hacen ruido, frente a la seducción de los sillones obtenidos en espacios de poder.
Debemos volver a recordarles que son administradores de turno de los recursos de los ciudadanos de este país.
La situación de los combustibles más que mostrar un aumento de su precio, reflejan la ineficiencia, la falta de contemplación a los sectores que generan la riqueza en este país. Refleja todos los vicios que se prometieron sofocar, reflejan el cambio de postura por presiones corporativas, reflejan la utilización de argumentos ilegítimos para disimular las limitaciones propias, como el de comparar el precio del petróleo y los combustibles con los precios de exportación de nuestros productos.
En una clara intención de defender espacios de poder dentro del gobierno, utilizando datos de la realidad parciales que llevan al engaño a la opinión pública. La situación de los combustibles refleja también que no se quieren tocar intereses particulares, obligando a los sectores productivos a subsidiar la actividad empresarial de ciertas corporaciones.
Y que se entienda bien claro, la gente debe tener un boleto accesible, y si debe ser subsidiado que lo sea. Pero que no sea un subsidio a algunas empresas vinculadas al poder, y no siempre con el gasoil como ha sido hasta ahora.
Por que no aportan al subsidio otros sectores como el financiero con las extraordinarias ganancias de los últimos años?
La situación de los combustibles refleja que no se quiere revisar el funcionamiento de Alur que lejos de beneficiar a los productores y toda la cadena de valor, se lleva la mayor parte de los recursos en un proceso industrial ineficiente con altos sueldos y baja productividad.
Los combustibles reflejan la ineficiencia de una ANCAP llena de intereses corporativos que perjudican a miles de puestos de trabajo en todo el país por falta de condiciones.
Los combustibles reflejan una enorme carga tributaria producto de un estado que no se optimiza.
Tuvimos que salir a las rutas a decir que seguimos esperando y apostando a los cambios necesarios.
Que como lo expresamos en la asamblea, seguiremos reivindicando la libertad de marcar lo que está mal, venga de donde venga.
Que no nos importa el color del gobierno de turno. Que el interés de Uruguay está muy por encima de los colores partidarios, y muy por encima de intereses corporativos.
Nos verán en las rutas hasta que las señales sean claras de que se procesan esos cambios necesarios comprometidos.
Nos verán en las rutas hasta que gobierno y oposición dignifiquen la función pública que se les confió. Eleven el nivel del debate democrático y trabajen por el bienestar de los uruguayos sin exclusiones.
Salto, 12 de agosto de 2021
