El trabajo realizado por los productores de lana merino, la investigación y la industria topista nacional, en cuanto a agregado de valor para la exportación de la fibra, es un claro ejemplo de trabajo en pos de alcanzar una importante inserción comercial y de esta manera lograr una alta correlación entre los precios internacionales y el valor que recibe el productor por su producto, distribuyendo en toda la cadena una importante serie de beneficios económicos.
Sin embargo el esfuerzo realizado con muchos años de trabajo y esfuerzo, que ha llevado a exportar una fibra a mercados de alto poder adquisitivo para prendas de alta calidad, puede quedar por el camino ante los altos costos internos que generan dificultad en toda la cadena de agregado de valor, según Pedro Otegui, principal de Lanas Trinidad.
El industrial señaló que la raza Merino ha dejado «el pantalón corto y está jugando en otra liga», luego del trabajo realizado en la mejora de la majada merino por parte de los productores, la investigación y la industria. Al mismo tiempo explicó que este desarrollo ha generado un efecto de arrastre multiplicados sobre otras razas.
Sin embargo más allá de su optimismo por la mejora de un producto que ha logrado posicionarse en los mercados más exigentes, Otegui dijo que lo más preocupante en la actualidad, tanto para los productores como para no los industriales no se encuentra a nivel internacional ya que existe «una altísima correlación entre lo que pasa en el mercado mundial y los precios que se pagan acá».
Para el empresario la preocupación más importante radica en los costos internos del país, que generan problemas en las economías de los productores y en toda la cadena industrial de agregado de valor sobre la fibra.
«Esos mayores costos el mercado exterior no te los reconoce ni te los paga» dijo Otegui, quien explicó que una vez que se logra colocar la fibra en el mercado a un precio «x», la industria debe «desandar el camino hacia la interna de Uruguay y tratar de ver cómo hacer para estirar esos dólares lo más posible porque si no los números no cierran por ningún lado».
Un ejemplo de esa preocupación ha sido, para el empresario, lo ocurrido «desde enero hasta acá, donde hay mucha gente con demostraciones, los autoconvocados, las gremiales agropecuarias y las empresas, mucha gente que dejamos a un lado el tema clima porque estamos preocupados con los costos».
El industrial dijo que «si no hay una corrección de costos en Uruguay, por lo menos este tipo de industrias o agroindustrias que estamos acostumbrados a ver desde hace muchos años, Uruguay será un neto exportador de cierto volumen de granos, de carne o de lana prácticamente sin agregado de valor».
Sobre la actualidad de la zafra lanera en el país, Otegui dijo que «el remanente de lana es menos de lo que se piensa» y recordó que hace muchos años en Uruguay se cierran las zafras «prácticamente sin stock».
A nivel del mercado exterior señaló que «desde el cuarto trimestre de 2017 y lo que va del 2018, la demanda ha sido buena en todas las razas de lana». Desde su punto de vista no existe «nada que nos indique que esto no debería seguir así», por lo que volvió a reiterar que «la mayor preocupación no está en el mercado exterior sino en los problemas internos en el país».
