
El Instituto Nacional de Carnes (INAC) realizó un trabajo técnico sobre la exportación en pie en Uruguay en respuesta a un pedido del Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca en el año 2018 y que fue presentado en la última semana a las gremiales integrantes de la Junta Directiva de la institución en forma separada, con un compromiso de confidencialidad hasta tanto el trabajo fuera discutido en la próxima reunión a realizarse en la jornada de mañana lunes.
El informe, de acuerdo a lo informado, dispone de un análisis desde el punto de vista técnico sobre el impacto de la exportación de ganado en pie a nivel de la industria frigorífica y su repercusión a lo largo también de la cadena productiva. Por lo que lo que se maneja a “vox populi” que la exportación en pie sería “mala” para la industria en definitiva tendría un efecto “bueno” en el sector productivo.
En este sentido recordemos que el año pasado se realizó previó a la exposición del Prado un informe donde se señalaba las pérdidas de la industria y el impacto económico en las exportaciones cárnicas, mientras que durante la muestra se presentó un trabajo donde se habló del impacto positivo en la cadena productiva y su derrame a nivel del país, ambos trabajos realizados por empresas privadas.
El semanario Búsqueda, este viernes, presentó en su página dedicada al sector rural, un trabajo de análisis de este informe de exportación en pie, con énfasis en las pérdidas económicas de la industria frigorífica, su impacto en la mano de obra y la resignación fiscal por parte del gobierno. Lamentablemente al no poder acceder al informe a pesar de las gestiones realizadas, no se tiene los resultados completos que además deberían incluir los impactos en el sector productivo.
De acuerdo a la publicación del semanario capitalino, el informe tiene como base lo ocurrido el año 2017, donde se establece que la faena en promedio se posicionó “por debajo del punto de equilibrio en -14%, a partir de resultados negativos en al menos 70% de las plantas frigoríficas consideradas”. Si bien la publicación no establece la cantidad de cabezas que significaría ese punto de equilibrio, establece que el mismo representa “el porcentaje de animales necesarios para igualar ingresos y costos de un grupo de 16 empresas”.
Según los datos públicos de INAC en su página web la faena de vacunos en 2017 fue de 2.339.985 cabezas, un 3,23% más que en 2016 y si se analiza solamente la faena de novillos, el incremento fue del 5,35%. Por lo cual a pesar de haber tenido más hacienda para faenar estás empresas no lograron el punto de equilibrio según el informe y para alcanzarlo los costos industriales deberían haber disminuido un 3,6%.
El principal costo de la industria es sin lugar a dudas el costo de la hacienda, en tanto que la estructura de costos por fuera del de la materia prima se compone por un 50,7% por la mano de obra, el 4% de la energía eléctrica, el 12,2% gastos de comercialización, envases y mantenimiento el 10% cada uno, el 0,2% el agua, 2,3% gastos de administración, 1,7% resultados financieros y 1% de impuestos.
La disminución del 3,6% en los costos industriales para alcanzar el punto de equilibrio, planteado en el informe, requeriría un descenso del 7,1% en las remuneraciones, 63,4% en los insumos y del 90,2% en la energía. Determinando que la necesidad de una reducción mayor para alcanzar resultados positivos tendría un mayor impacto en el tema salarios, donde se plantea que en un escenario de disminución de costos del 7% significaría una reducción del 13,8% en las remuneraciones y del 123,8% en los insumos.
Mano de obra
De acuerdo a lo establecido en el artículo del semanario, el informe señala que para el ejercicio 2017, “por cada 100 animales anuales menos de faena se reduce la demanda de mano de obra entre 300 y 500 empleos por año”, lo cual es equivalente a una planta frigorífica de mediano-grande porte.
En este sentido se calculó por parte de INAC que una reducción de 100.000 mil cabezas en la faena tendría una incidencia en la mano de obra (empleos en producción y servicios) de entre 4% y 4,5% para jornadas laborales de 8 horas y 7 horas respectivamente. Esta estimación es realizada en base a la exportación de 321 mil cabezas exportadas en 2017.
Renuncia fiscal
Desde el punto de vista del impacto en los ingresos del gobierno por la exportación en pie, INAC establece en el informe que “no tendrían impactos importantes”. La renuncia fiscal promedio por cada vacuno exportado en pie sería de US$ 50, lo que implicaría un monto total entre 15 y 20 millones de dólares de acuerdo a lo estimado en el estudio.
El informe establece que cada novillo en promedio genera US$ 98,5 de impuestos, distribuidos en US$ 16,9 en la etapa de engorde, US$ 43 en la entrada a faena, US$ 47,3 en las ventas al mercado interno y US$ 8,9 a la exportación de carne. En tanto que un animal exportado en pie genera US$ 48,5 de impuestos.
Impuestos
Cada animal exportado en pie con un peso promedio de 250 kilos, según el informe de INAC, debe pagar US$ 5,75 por impuesto a los semovientes, US$ 9,27 por análisis sanitarios y otras intervenciones del Ministerio de Ganadería, US$ 11,21 por concepto de IMEBA (Impuesto a la enajenación de bienes agropecuarios), US$ 1,21 para Mevir, US$ 2,24 para el financiamiento de INIA, US$ 5,75 para el Fondo de Inspección Sanitaria, US$ 3,45 para financiar a INAC, US$ 3,80 de IVA, entre otros aportes y tributos.
Impacto productivo
El documento debería tener un informe sobre la incidencia en el sector productivo, sin embargo no ha sido tenido en cuenta en el artículo de semanario capitalino. En este sentido se ha realizado varias consultas a representantes de las gremiales agropecuarias y se ha señalado que se ha asumido ante INAC el compromiso de no divulgar el informe hasta tanto el tema no sea discutido en el seno de la Junta Directiva.
Repercusiones
La divulgación de este informe ha generado malestar, además de las gremiales agropecuarias, en la industria frigorífica debido a que el estudio aún no se ha discutido internamente y que aún tendría detalles a corregir.
Desde el punto de vista de los productores el informe no contempla muchos aspectos como el ausentismo laboral, el impacto en el sector productivo que podría tener un cambio en las reglas de juego y además remarcan que el análisis se realizó únicamente en el resultado de un año (2017) cuando debería tomarse en cuenta que los ciclos ganaderos son a largo plazo.
El presidente de INAC, Ing. Federico Stanahm, consultado al respecto dijo que “hay una foto que se saca en un momento, que es un informe de discusión interna, que no era para publicar”. Explicó que existen momentos en el año y a través de los años donde los precios permiten una mayor o menor comodidad a los industriales “estamos en una situación en la cual quizás hay un poco de incomodidad, hemos escuchado a representantes de la industria manifestarse en este sentido, pero así es el negocio de la carne en el Uruguay, oscila la comodidad o incomodidad de quienes están en ello según los precios de la hacienda que afecta tanto los ingresos de los ganaderos como los costos industriales”.
