
A pesar de la severa sequía que afectó a las regiones del sur de Rusia durante el período de desarrollo de la soja, los analistas del centro de estudios RUSEED han proyectado una cosecha récord en 2024, que alcanzaría los 7.35 millones de toneladas. Este incremento se debe, principalmente, a un aumento del 15% en el área sembrada, que este año suman 4.3 millones de hectáreas.
En la región de Krasnodar, que históricamente ha sido una de las principales productoras de soja en el país, el rendimiento de la oleaginosa cayó fuertemente a 9.5 quintales por hectárea, en comparación con los 21.4 quintales logrados en el mismo período de 2023. Los expertos de RUSEED explicaron que la falta de humedad durante las fases críticas de desarrollo, como la floración y la formación de vainas, ha sido el factor determinante de esta caída.
En contraste, en el Distrito Federal Central, que concentra casi la mitad de la superficie sembrada de soja en Rusia, el rendimiento promedio de la oleaginosa alcanzó los 16.6 quintales por hectárea al 28 de agosto, un aumento del 18% en comparación con el año anterior.
A pesar de estos desafíos, la expansión del área de siembra ha permitido compensar las pérdidas en las regiones más afectadas. Según el Servicio Federal de Estadísticas del Estado, el aumento de las áreas destinadas al cultivo de soja ha sido un elemento clave para mantener la perspectiva de una cosecha récord. Con un total de 4.3 millones de hectáreas sembradas este año, los agricultores rusos esperan superar la producción de 6.8 millones de toneladas alcanzada en 2023, a pesar de las adversidades climáticas.
