En su momento cuando se comenzó hablar de la instalación de las cajas negras, siempre se manejó la necesidad de brindar garantías a los mercados internacionales con una continuidad a la trazabilidad individual a nivel campo también a nivel de la industria. Más aún cuando se realizaron presentaciones en ferias internacionales donde el Instituto Nacional de Carnes bajó el slogan «Del campo al plato» brindaba a los comensales en varias partes del mundo información sobre el corte de carne servido en un restaurante.
En una publicación de INAC del mes de agosto de 2007 cuando se ponía en funcionamiento el sistema, se recogían palabras del entonces Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Agr. Ernesto Agazzi, que decía «ha sido muy complejo su andar, y va a seguir siendo. Es un complemento de la identificación electrónica en la otra punta, que también es otro desafío la identificación electrónica de los animales y su vinculación con la producción y la política sanitaria; es el conjunto de todo esto lo que nos tiene que caracterizar. Los países chicos no podemos ser productores de grandes volúmenes porque no podemos competir en la comoditización. Nosotros tenemos que insertarnos en base a calidad, invertir en la educación, en el desarrollo y este es el camino que nosotros estamos tratando de llevar en otros aspectos»
Además al observar el Decreto del MGAP del año 2004 que determina la obligatoriedad de la instalación de este sistema, define que el mismo debe ser capaz de realizar la trazabilidad de la carne y dar garantías a las transacciones comerciales. Al mismo tiempo y a solicitud de los productores, se implementa desde el principio la tercera balanza, con el objetivo de transparentar la comercialización.
Si bien siempre se manejó entre los operadores que la instalación de este sistema era para controlar los aportes que deben realizar las industrias por animales faenados, hasta el momento eran simplemente comentarios y oficialmente no había una posición al respecto. Sin embargo Ricardo Robaina, Gerente de Calidad de INAC, confirmó en la presentación del proyecto «Resultados económicos y perspectivas del negocio ganadero en Uruguay» realizada esta semana, que las cajas negras fueron creadas «con fines recaudatorios y nada más».
Según explicó el técnico del Instituto Nacional de Carnes, «las cajas negras que se crearon con una finalidad recaudatoria, de control de los aportes que tiene que hacer la industria por cabeza faenada». Más allá del fin por el cual fueron creadas, las mismas lograron cumplir con creces los demás fundamentos por los cuales también se planteó la instalación del sistema.
Evolución
«Con el paso de los años es increíble la evolución que termino pasando de hacer control impositivo, que era su finalidad y vaya si fue efectivo en ese sentido, a dar garantías de inocuidad higiénico sanitaria de los animales que se faenan y el Uruguay se ha lucido a través de los años mostrando el sistema de trazabilidad de los animales vivos y cajas negras de la industria frigorífica para sortear misiones de habilitación de los distintos mercados» dijo Robaina.
Luego de estos aportes que fue generando el tener instalado el sistema de cajas negras en la industria frigorífica según Robaina, ahora «parece increíble que una herramienta que comenzó con fines recaudatorios, y nada más, termine aportando a la genómica».
Uno de los objetivos que se han planteado los integrantes del proyecto «Resultados económicos y perspectivas del negocio ganadero en Uruguay», es la creación de un dato de EPD dentro de la raza Hereford para la producción de carne. Robaina sostuvo que este sistema permitirá «lograr hacer un Epd genómico para canal y producción de carne».

