
En tiempos donde tanto se habla de la conciencia agropecuaria, de mantener la población en el medio rural, el escribano Luis Zaldúa habló con La Hora del Campo sobre la situación de los remates a nivel de las pistas en el interior del país y su visión de un evento que más allá de lo comercial permite un relacionamiento social en la campaña donde florece la identidad propia de la familia en el campo.
El consignatario realiza remates feria en el local Carumbé, en el kilómetro 144 de la ruta 31, ha comentado en varias oportunidades la importancia de este tipo de eventos debido a la presencia de la familia entorno a la pista de ventas y el propio intercambio entre los productores sobre temas que preocupan como el abigeato, los problemas sanitarios y hasta el funcionamiento de la escuela y la comisaría de la zona, entre otros.
Zaldúa remarcó que «vale la pena rescatar estos eventos, en primer lugar por la mano de obra que genera». El consignatario entiende que «por un lado ahorramos dinero porque no movemos los ganados, etc., pero por otro le sacamos mano de obra a la gente de campo y después nos quejamos que no tenemos personal, que los jóvenes no se quedan en el campo».
En principio recordó que en la zona aún se mantiene el trabajo de los troperos en el remate, aunque reconoció que «mucha gente ya se acostumbró a decir mándame el camioncito, cuando antes te decían mándame los troperos». En su momento trabajaban 30 personas entorno al remate feria en la zona, a los que se sumaban varias actividades conexas como el cantinero y otras, actualmente «es muy variable depende de la oferta en cada remate».
Respecto a la oferta, Zaldúa dijo tener dudas sobre la realidad del stock vacuna del país «con la extracción de la industria, con la exportación en pie, los lanares con todo el tema de abigeatos, los perros, la falta de incentivo de mucha gente para criarlos, la agricultura que comió una cantidad importante de campo a la ganadería, la forestación, sería bueno saber la realidad y que cantidad de ganado hay».
El consignatario dijo «no puedo creer que la gente con estos valores no venda, porque la cuenta hay que pagarlas y vemos que la oferta es muy poca». Al mismo tiempo recordó lo que en su momento mencionó su abuelo y su padre «que el mercado uruguayo cuando las haciendas valen nadie vende y cuando viene el chaparrón se forma el cuello de botella, eso es muy nuestro».
«Siempre nos hablan de Nueva Zelanda y Australia, pero esos son países serios» dijo Zaldúa quién cuestionó además que a «los productores rurales grandes, chicos o medianos, se les cobre la luz, que tengan que pagar parte de la instalación de energía, porque eso sería inconstitucional». Explicó que «si compro un terreno en Salto, o en Montevideo, al rato hago el trámite en la UTE y viene el camión y me pone el contador y me conecta al rato, porque en el medio rural hay que pagar incluso las instalaciones, eso es una cuestión de justicia, de identidad».
El escribano Zaldúa remarcó que «cuando hablan de los productores que hacen plata, sin saber nada, también se tiene que decir estas cosas. Que los productores se bancan parte de las instalaciones eléctricas, ahora que estamos en tiempos políticos a full, creo que son cosas que hay que decirlas».
