El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Plan Agropecuario y el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) están realizando un relevamiento sobre la situación actual y las dificultades que se enfrentan a nivel predial en las diferentes zonas del país como consecuencia del déficit hídrico.
El plazo para responder la encuesta vence en la jornada de hoy, 20 de febrero, y debe realizarse a través de un formulario que se ha difundido a través de Whatsapp. Para acceder al mismo desde una computadora debe ingresarse la siguiente dirección electrónica: https://goo.gl/forms/sDxksB8RIbOKtckR2
Datos preliminares
En una evaluación preliminar realizada en una muestra de 217 productores, se ha determinado que el 68% estima una altura de pasto inferior a los cinco centímetros, en tanto que el 29% entre 5 y 10 centímetros y solamente un 3% tiene una altura superior. Al mismo tiempo el 97% de los encuestados respondieron que el ganado se encuentra con una condición corporal menor a 4, es decir de liviano a muy flaco.
El volumen de vacas afectadas se estima está situado en 1,6 millones y asumiendo que el 65% tienen ternero al pie, la reducción en la producción de leche por la seca durante un mes, generará una pérdida de US$ 17 millones a causa de una menor ganancia de peso en los terneros.
Al mismo tiempo se tiene evidencia, según el informe que el 30% de estas vacas estarían en anestro profundo, lo que implicaría una pérdida del 30% de preñez. Esta problemática tendría, según los cálculos un impacto negativo en los sistemas criadores de US$ 136 millones para 2019.
De registrarse esta caída en la preñez, en términos de valor agregado de la exportación en pie el documento preliminar evalúa una pérdida por venta de terneros al exterior no concretada de U$S 280 millones que no entrarían al país.
En el documento que ha recibido La Hora del Campo, no se señala la pérdida que genera esta situación en la venta de ganado en baja condición corporal y en el embarque de vacas gordas a la industria frigorífica, que es otro de los ingresos que tiene el productor criador y que se ha denominado históricamente «la caja chica» de los criadores. La cual también tendrá un impacto negativo por la pérdida de kilos de las vacas ante la situación de falta de forraje.
