En una jornada organizada por el escritorio Gastón Araujo Agronegocios, el Dr. Facundo Arbiza, de SIA Uruguay, apuntó contra uno de los errores más comunes a la hora de comprar toros: llegar al remate sin un criterio definido y terminar llevándose lo que queda disponible. “El error más importante, cuando compramos lo que conseguimos y no lo que queremos, es que estamos comprando animales para los que no tenemos la comida para darle, o estamos comprando animales inferiores que no —cuando sí tenemos comida— les permitan expresar mayor potencial”, advirtió.

La solución empieza antes del remate
Para el especialista, evitar ese error no depende de mirar mejor la planilla de datos en la pista, sino de definir con anticipación qué necesita el propio campo. “Lo importante primero es saber sobre qué sistema estamos produciendo. Mirar porteras adentro qué es lo que tenemos en nuestro predio y, cuando salimos a buscar toros, buscar toros que se adapten a nuestro tipo de producción”, explicó.
En sistemas de suelos superficiales, orientados a la cría con venta de terneros o vaquillonas para invernar, la recomendación es apuntar a toros moderados y “blandos”, capaces de mantenerse gordos todo el año, que aporten vacas fértiles, facilidad de parto y buen crecimiento al destete. En establecimientos con pasturas implantadas, comida de calidad o corrales de engorde, en cambio, el margen para exigir otros atributos se amplía: hay alimento suficiente para que el animal exprese su potencial y el producto final tendrá mayor valor agregado.
Los EPD no alcanzan solos
Arbiza remarcó que los datos objetivos (EPD) de las planillas son una herramienta valiosa, pero no deben reemplazar la evaluación del fenotipo, que también debe adaptarse al sistema. “Los datos son muy importantes y nos remarcan cosas que las familias de esos animales vienen transmitiendo a sus hijos”, señaló. En campos con menos calidad de alimento conviene priorizar facilidad de parto, buen crecimiento al destete y a los 18 meses —sin excederse—, peso adulto más liviano y producción de leche moderada, para no comprometer la reconcepción de la vaca. Donde la alimentación es de mayor calidad, el foco puede correrse hacia datos de carcasa, área de ojo de bife, crecimiento posterior al destete, mayor tamaño adulto y mayor producción de leche.
En los toros jóvenes, la familia habla más que el número
Como salvedad, Arbiza señaló que en toros de 2 a 2 años y medio la precisión de los EPD todavía es baja, por lo que conviene poner el acento en el historial familiar. “La importancia ahí es, creo yo, mirar las familias que vienen de atrás, mirar de quién son hijos y de quién son nietos esos toros, porque esas familias te vienen mostrando consistencias a lo largo de los años que es mucho más probable que se repitan”, concluyó.
Salto, 28 de septiembre de 2026
