
El 99% de los hogares en el Uruguay consumen carne vacuna de acuerdo a un estudio realizado por Factum durante el mes de junio de este año, a solicitud del Instituto Nacional de Carnes (INAC), en dicho estudio se determinó que el consumo de carne vacuna está arraigado en las rutinas domésticas en los hogares uruguayos.
Según el estudio el consumo de carnes alcanza el 98% de los hogares uruguayos y el 99% de los mismos consumen carne vacuna durante el mes. Al mismo tiempo el informe establece que 9 de cada 10 hogares no tienen miembros que no consuman carne vacuna y que 3 de cada 4 platos contienen carne vacuna en el consumo diario y es un componente fundamental tanto en el almuerzo (53%) como en la cena (42%).
Dentro de los motivos por los cuales los uruguayos deciden consumir carne vacuna se encuentran el gusto de todos los miembros del hogar y la costumbre en la elaboración de los platos, al tiempo que se destaca la preparación de milanesas, guiso de carne, tuco o albóndigas, carne al horno, churrasco o carne a la parrilla como los principales platos elegidos por los uruguayos.
El trabajo realizado por Factum también determino la visión de los uruguayos sobre los riegos para la salud humana que pudiera generar el consumo de carne. En este sentido la percepción sobre un impacto negativo en la salud, siendo considerada perjudicial, es del 12% de los consultados, en tanto que el 52% entiende que la carne es beneficiosa o no tiene ningún perjuicio para la salud.
Factum además señala que solamente 1 de 20 personas consideró que su consumo de carnes es excesivo. En tanto que entre quienes consumen carne una o más de tres veces a la semana considera su consumo normal y un 13% excesivo.
Las características que inciden en la posición de compra de los consumidores se encuentran la terneza de la carne en primer lugar, luego el 54% de los responsables de compra entiende que el precio tiene una mayor relevancia y en tercer lugar el color de la carne.
Si bien los supermercados son preferidos por las personas entre 35 y 59 años, el lugar de compra se mantiene en partes iguales tanto para los supermercados como carnicerías, siendo que estas últimas tienen una mayor incidencia en los hogares de bajo poder adquisitivo y educación media baja.
