Corral sin fibra: claves del nuevo paradigma en alimentación intensiva

En el marco de las Jornadas uruguayas de Buiatría, el Ing. Agr. Álvaro Simeone, docente e investigador de la Estación Experimental Mario A. Cassinoni y director de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC) de la Facultad de Agronomía, compartió los principales avances en nutrición animal y el papel que juega el engorde a corral en los actuales sistemas productivos.

Eliminar fibra larga sin perder eficiencia

«La posibilidad de formular dietas sin fuentes de fibra larga como heno o ensilaje en sistemas de corral ha sido uno de nuestros trabajos más importantes en la UPIC”, sostuvo Simeone al inicio de la entrevista. Su exposición en Buiatría giró en torno a un enfoque que articula tres ejes: la justificación agronómica, la fundamentación nutricional, y la aplicación práctica en Uruguay.

Lejos de cuestionar la calidad del heno o del ensilaje como alimentos, Simeone apuntó a las implicancias que su extracción tiene para los suelos. “Imaginate un silo de planta entera de maíz que se cosecha en febrero o marzo y deja el suelo desnudo justo al inicio del otoño”, señaló. En un contexto donde los sistemas agrícolas buscan preservar la biomasa para mantener el balance de carbono y favorecer la siembra directa, las estrategias de engorde deben repensarse.

Así, surgió una línea de investigación centrada en la utilización de subproductos industriales que, sin comprometer la salud ruminal, permitan formular dietas sin fibra larga. Entre ellos destacó el uso del retornable fino, un derivado del chipeado del eucaliptus, y la cáscara de arroz, que, en sus palabras, “muchas veces se tira o se utiliza como energía en proyectos de biomasa”. Estos elementos, empleados en proporciones adecuadas —por ejemplo, un 8% de retornable fino— estimulan la rumia y la salivación, reduciendo el riesgo de acidosis.

Además, Simeone subrayó la creciente incorporación de estos recursos por parte de la industria. “Empresas del Este que venden raciones a corrales utilizan cáscara de arroz; Copagran en el Litoral usa grano entero de avena entre 20% y 25% de la ración”, ejemplificó. Este tipo de alimentación, además, permite la confección de raciones simples —como una bolsa de 25 kilos— que pueden ser suministradas con comedero de autoconsumo, una alternativa ideal para productores chicos.

“Un productor que antes debía vender sus novillitos de 380 kilos, hoy puede terminarlos en corral y acceder a un sobreprecio de 25 a 30 centavos por kilo”, explicó, destacando el impacto que esta tecnología tiene en corrales tanto a gran escala como familiares.

La fibra físicamente efectiva y el sustento científico

Para respaldar esta innovación, Simeone recurrió a estudios clave en nutrición animal. “Desde 1997, Mertens introdujo el concepto de fibra detergente neutra físicamente efectiva, y desarrolló el aparato Penn State para medir partículas”, explicó. Esa base científica permitió ajustar las dietas para mantener la funcionalidad ruminal sin recurrir a voluminosos tradicionales.

La investigación de la UPIC, en este sentido, se posiciona como una referencia técnica en la región, con propuestas ajustadas a las condiciones productivas del país. “Estos son, sin duda, de los aportes más importantes que hemos realizado en estos años”, remarcó.

Corral y rentabilidad

Consultado sobre los distintos perfiles que adopta el negocio del corral, Simeone definió tres grandes enfoques.““El primero apunta a capturar el sobreprecio que el mercado paga por ganado de corral. “Entre vender un novillo de pasto o uno terminado en corral, la diferencia puede ser de 25 o 30 centavos por kilo, lo que hace viable el negocio”, explicó. Este modelo ha sido impulsado especialmente por mercados como la cuota 481, que demanda animales jóvenes, de alta calidad y peso específico.

El segundo enfoque busca salir del commodity y apuntar al specialty, accediendo a nichos como el de carcasas pesadas de 300 a 330 kilos o carnes con alto marmoleo, como las requeridas por Australia o Japón. “En estos casos, los sobreprecios no son de centavos, sino de 2 o 3 dólares por kilo”, indicó. No obstante, son sistemas que requieren más tiempo, razas específicas como la Waygu, y un alto nivel de manejo.

El tercer modelo es más sistémico: se trata del corral insertado en un esquema agrícola-ganadero. “El productor saca los novillos de la pradera y los termina en corral, lo que le permite aumentar la carga hasta un 30% o liberar superficie para hacer más agricultura”, detalló. En un contexto donde la agricultura ha ofrecido mayor rentabilidad, el corral se convierte en una herramienta de flexibilidad productiva más que un fin en sí mismo.

Próxima jornada UPIC

Sobre el final de la entrevista, Simeone adelantó los ejes de la próxima Jornada UPIC, que se desarrollará el 14 de agosto en la Estación Experimental Mario A. Cassinoni. En esta edición, la agenda tendrá dos focos principales. El primero estará centrado en la cría, con especial atención al destete precoz. Se presentarán datos duros sobre cómo impactan estas prácticas en la eficiencia del sistema.

El segundo será un espacio de análisis económico bajo el título “Aclarando los tantos en tiempos difíciles”, donde se abordará la rentabilidad ganadera desde distintas ópticas: campo propio, arrendado o como inversión inmobiliaria. “Queremos contrarrestar ciertas cifras que circulan sin sustento técnico, incluso en medios de comunicación”, señaló. Para ello, utilizarán coeficientes técnicos desarrollados por la UPIC y modelarán distintos escenarios productivos.

Salto, 10 de julio de 2025