China será el salvavidas para las economías dependientes de la exportación de comodities

El impacto de la pandemia del Covid-19, ha tenido y tendrá diferentes impactos en los sistemas productivos de nuestro país, con los alimentos como uno de los que mejor se posicionan ante productos no perecederos y se segunda necesidad en la economía familiar como la lana, por ejemplo.

Si se analiza el sector cárnico, China ha incidido más con sus decisiones que la propia pandemia. Al cierre del 2019, el gobierno de ese país le retiró el financiamiento a los importadores generando la caída y renegociación de contratos a valores inferiores, golpeando a una industria comprada a valores históricos para la producción nacional y con menores valores para la exportación y es ahí donde surge el impacto del coronavirus en China, que paraliza la comercialización con ese destino.

Más allá del impacto que ha significado el parate en la Unión Europea, que ha llevado también a renegociar contratos, el resurgir de China con un incremento en la demanda y también con una mejora en los valores, sin ser los máximos alcanzados en 2019, abren una visión más promisoria para el sector cárnico, porque no se debe perder de vista que el gigante asiático aún no ha logrado solucionar su problema de fondo que llevo a los valores alcanzados el año pasado, que es el impacto de la Peste Porcina Africana.

Los granos también se posicionan de manera diferente, la soja cuenta con fundamentos alcistas más allá de la producción récord esperada para Sudamérica y el acuerdo Fase 1 firmado en China y Estados Unidos. Las expectativas son de una oferta restringida en el corto plazo, por los problemas logísticos derivados de las medidas adoptadas por el covid-19, tanto en Argentina como en Brasil, con un gigante asiático posicionando su demanda en el Mercosur y haciendo compras antes de que los problemas logísticos impidan las cargas.

En el caso del maíz, la situación es diferente porque a los problemas logísticos y de una menor movilidad, también se le suman los bajos precios del petróleo a nivel mundial que detienen la producción de bioetanol en base al cereal. En la actualidad los precios del combustible fósil, hacen prácticamente inviable la producción de bioetanol en los principales países productores, por lo que de no ser subsidiado, la oferta del cereal se incrementaría repercutiendo negativamente en los precios.

En la hortifruticultura, que en nuestro país se destina básicamente al mercado interno, la demanda ha crecido en el último mes. La restricción de las salidas a restaurantes y locales de comida rápida, ha incrementado la cocina de olla y esto ha repercutido positivamente en el sector.

Para la lana, hay quienes comparan la situación actual con la registrada en el 1943, durante la Segunda Guerra Mundial donde la fibra era un rubro importantísimo en la generación de divisas para nuestro país. En aquel entonces la caída en las ventas fue tal, que una comisión público-privada viajó a Estados Unidos para colocar la lana uruguaya y lograr superar la crisis.

En esta oportunidad la demanda por lanas en el mundo tiene dos grandes polos, uno es China, que debido a la guerra comercial con Estados Unidos redujo sus compras desde mediados del año pasado y con el impacto del Covid-19 las detuvo totalmente, comenzando ahora a mostrar señales de retorno a la actividad en el ámbito internacional.

El otro gran polo de la lana es Europa, que debido al impacto de la pandemia del coronavirus, se encuentra totalmente fuera de mercado. A esto se debe agregar que la demanda minorista estadounidense también ha caído, por lo que la recuperación china se ve limitada al potencial de su comercio interno, que aún no ha logrado superar la problemática económica que generó el Covid-19. A nivel de los mercados de la lana, únicamente está operativa Australia que ha mostrado valores en baja y problemas de colocación.

Más allá del rubro en particular y el impacto que pueda tener en las diferentes economías, China que había marcado su impronta en el comercio mundial durante el 2019 debido a su necesidad de proteínas de origen animal para tratar de sobrellevar la crisis de la Peste Porcina Africana, nuevamente se enmarca como el salvavidas para muchas economías que dependen de sus exportaciones.

Sin embargo la necesidad también debe tener sus precauciones, las empresas uruguayas ya conocen los impactos de la dependencia de un solo mercado, principalmente del mercado chino.

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