
Luego de un año 2018 muy difícil para la producción citrícola y el negocio en particular, la empresa Citrícola Salteña comenzó a avanzar en un espiral negativo que llega a la decisión adoptada por la Justicia hace pocas semanas atrás, lo cual ha generado una conmoción muy importante en la sociedad salteña y el todo el sector a nivel nacional.
Jorge Caputto, gerente general de Citrícola Salteña, repaso en La Hora del Campo, las vicisitudes que llevaron a la firma a presentarse a concurso de manera voluntaria en febrero de 2019. El empresario recordó que en 2018, luego de varias gestiones, se logró la llegada a Uruguay de la firma peruana Camposol con una importante inversión en 500 hectáreas ubicadas en la zona de Espinillar, lo que al mismo tiempo permitió que la empresa amortizara un tercio de la deuda con el Banco República.
Más allá de dicha inversión y la amortización de la deuda, el año registró una serie de eventos “desafortunados” que determino que la empresa no pudiera enfrentar vencimientos con la banca. Entre dichas situaciones, Caputto recordó que en momentos de cosecha se registró una huelga inédita de camiones en Brasil lo que determinó una pérdida económica muy importante, debido a que “todas las líneas navieras que vienen al Uruguay, especialmente las que brindan servicio a la costa este de Estados Unidos, paran en diversos puertos del litoral brasilero, puertos que estaban colapsados porque los camiones ni cargaban ni descargaban mercadería”. Ante la ausencia de barcos para exportar la fruta, generó una caída en el potencial de fruta a exportar en momentos de buenos precios en el mercado estadounidense.
Por otro lado el empresario señaló el evento climático del pasado 11 de junio de 2018 en Salto, donde debido a la caída de granizo importante en una chacra de 600 hectáreas, reconvertida con variedades tardías para el mercado norteamericano, generó pérdidas prácticamente que totales, a lo que se debe sumar la reconstrucción de dicho monte y su preparación para la zafra posterior.
A los problemas mencionados anteriormente, el empresario recordó además los suscitados con uno de los sindicatos de trabajadores en la planta de packing, “obviamente había atrasos en los pagos de uno o dos días en la quincena y directamente se realizaba un paro. Había gente muy radical, gente del SUNCA en las reuniones, había mucho desorden”, Caputto dijo que en ese momento se le informó a los trabajadores que “la reacción era seguir agudizando la pérdida económica, porque cuando uno para de trabajar, de cosechar, cuando la mercadería que tener en stock se pierde, lo único que se hace es agrandar el problema”.
Todas estas situaciones, según Caputto, llevaron a la presentación a concurso voluntario por arte de la empresa. En primera instancia se fijaron 60 días para que los acreedores se presentaran y documentaran la deuda con el interventor y posteriormente se determinó como plazo llegar al 24 de agosto con un acuerdo económico.
El empresario dijo que la firma se sorprendió de la cifra con la cual se presentó el Banco República a concurso, “ahí nos explican los abogados que lo que cualquier acreedor hipotecario puede hacer es renunciar una parte de su hipoteca, pero es algo que prácticamente ningún banco lo hace porque renuncia a un privilegio muy importante”.
Caputto dijo que el Banco República al presentarse tenía casi el 50% de la masa acreedora, luego se modifica en julio reduciéndolo al 42%, por lo que se entendía que de llegar “a un acuerdo con el banco lo tenemos relativamente sencillo para llegar al acuerdo”, sin embargo el diálogo no fue fluido y luego de realizar la propuesta el pasado 26 de julio de 2019 “nunca recibimos una respuesta” indicó.
El empresario reconoció el apoyo de los restantes acreedores, en su gran mayoría salteños, debido que al no tener una respuesta de Brou, se realiza un acuerdo con los mismos y se presenta en la Justicia el 24 de noviembre determinando que la jueza detenga el proceso.
Si bien se había cumplido con la primera etapa del llamado a concurso, el Banco República volvió a cambiar su postura “por tercera vez” el 29 de noviembre, indicando que su participación en la masa de acreedores comunes era superior a la planteada inicialmente, lo que determinó que no se llegará a homologar dicho acuerdo y “el interventor presentó un escrito bastante negativo”, ante lo cual los accionistas realizan una presentación de la viabilidad de la empresa.
Caputto dijo que la decisión adoptada por la Justicia sorprendió porque, desde el año pasado hasta el momento, “hemos podido mantener los activos, obviamente con múltiples restricciones económicas, pero se comienza a ver los resultados de un restablecimiento de la mejor condición del monte, una mejor producción, calidad y una situación de mercado favorable”.
Desde el punto de vista económico, el empresario dijo que “si uno mira al día de hoy, la empresa va aportando el doble del año pasado a esta fecha, ya proceso cuatro veces el volumen procesado el año pasado para Camposol, y con todo este entusiasmo esperábamos homologar el acuerdo”, sin embargo la decisión de la Justicia de decretar la liquidación de la firma determinó un impacto tanto interno como externo en la compañía.
Salida hacia adelante
Caputto dijo que se ha realizado una auditoría agrícola este verano donde se analizó el estado de cada plantación y su potencialidad de producción, además se está terminando un trabajo con la consultora Exante, encabezada por el economista Pablo Roselli, donde se va al análisis económico donde se demuestra que a plena capacidad productiva la compañía es viable.
Además recordó que la empresa introdujo hace 10 años las variedades que hoy son las más exitosas en el mundo, variedades que hoy están protegidas, patentadas. “Estamos hablando de millones de dólares que se invirtieron en estos años de dificultad, porque nuestra visión no pasa por cubrir costos o pagar deudas, si tu no generas valor a través de la producción e ir hacia dónde va el mundo la solución es a corto plazo”.
El empresario dijo que parte del acuerdo con los acreedores, “además de una quita importante, los accionistas ponían el 100% de sus acciones en un fideicomiso y la propuesta era mantengamos la empresa en marcha, busquemos un socio inversor”, por lo que la empresa estaría dispuesta a permitir el ingreso de nuevos inversores.
“La principal preocupación es pagar las deudas y mantener las fuentes de trabajo” dijo Caputto, quién además indicó que “había un patrimonio muy importante que los principales accionistas prácticamente lo han perdido”.
Salto, 1 de junio de 2020
