Perros sin dueños son un problema serio para la ovinocultura

Mientras la discusión está centrada en la sociedad entre «chip sí» o «chip no», la ovinocultura nacional continúa sufriendo el ataque de las jaurías de perros sueltos a nivel de la campaña. Es claro que quienes entienden al perro como «el mejor amigo del hombre», no tienen dudas entre colocar o no el chip en sus mascotas. Esto es claro, por el simple hecho de que son tenedores responsables de sus animales.

Ataque de perros en la zona de Piñera, en Paysandú.

Sin embargo existen algunas organizaciones que cuestionan la implementación de esta medida, lo cual en parte es compartida hasta por los productores.

Quienes están en la campaña y los integrantes de la Comisión Honoraria de Zoonosis que mes a mes recorren los establecimientos, saben que los productores cumplen con la patente de sus perros y que llegado el momento van a chipear los mismos, sin embargo ya cuestionan que pasará con aquellos animales que no tienen dueño y por ende que no tendrán el chip.

Esa es la gran interrogante que se plantea hoy a la Comisión Honoraria de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (Cotryba), que pasará con aquellos perros que no tienen un dueño responsable.

Ataque de perros en zona de Pueblo Cayetano, Salto.

Hasta ahora se ha escuchado tanto al presidente de la Cotryba, el Ing. Agr. Enzo Benech, como al gerente de la misma, Sr. Julio Pintos, decir claramente que no se habla y no está en carpeta la instalación de la perrera. Sin embargo tampoco se escucha una alternativa para aquellos animales que sin dueños deambulan por las calles de las ciudades o en los campos, con hambre, y en mucho casos diezmando majadas de pequeños productores familiares.

En las últimas semanas imágenes como las que compartimos en está nota, son recurrentes en las redes sociales. Y muestran la fragilidad de un sector que tiene un gran componente de mano de obra y arraigo de la familia en el medio rural, algo que reconocen las mismas autoridades de gobierno.

Ataque de perros en la zona de Catalán Grande en Artigas.

Casos en Paysandú, en la zona de Piñera, donde el productor decide llevarse las ovejas a otro punto del país para evitar perder más animales. En la zona de pueblo Cayetano, en Salto, una pequeña productora rural, con 30 ovejas en su majada, recibió la visita de perros sueltos y solamente en una noche perdió 15 ovejas y 10 de los 11 corderitos que había nacido. Y así también casos en el departamento de Artigas, en la zona de Catalán Grande.

En el caso de la campaña, como dijo el Ing. Enzo Benech a La Hora del Campo, el productor sabe lo que tiene que hacer en su establecimiento y que es lo que le permite hacer el Código Rural vigente.

Código Rural – Capítulo X (Perros)

Artículo 123

Los establecimientos rurales que tengan sus poblaciones a menos distancia de cien metros de un camino público, deberán tener sus perros de presa o guardia atados de día, pudiendo soltarlos de noche.

Artículo 124

Todo viajero que transite por camino público fuera de los ejidos de los centros de población o sus arrabales, podrá matar al perro de presa o guardia que le salga al camino para atacarlo. Si el perro causa daño, su dueño debe repararlo.

Artículo 125

Los propietarios u ocupantes tienen el derecho de matar a los perros ajenos que encuentren en sus poblaciones o cerca de sus ganados, cuando aquéllos no acompañen o sigan a sus dueños o cuando, acompañándolos, se les separen para hacer daño o mezclarse con los ganados y molestarlos.
Los daños y perjuicios que ocasionen los perros serán indemnizados por sus dueños. La indemnización en tal caso será fijada en la forma establecida por el artículo 47.

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