
INIA advierte sobre el potencial riesgo de daño en las próximas siembras agrícolas y de pasturas debido a la falta de precipitaciones desde el inicio del verano, lo que podría agravar la posible persistencia de herbicidas en el suelo. La persistencia de herbicidas en el suelo es una práctica común en la agricultura, pero puede determinar daño a las especies sembradas posteriormente, especialmente en años con regímenes extremos de temperaturas o precipitaciones.
El grado de susceptibilidad de la especie al herbicida, la dosis de herbicida, el tiempo transcurrido desde la aplicación, el régimen hídrico y térmico desde la aplicación, el crecimiento vegetal en la chacra a partir de la aplicación y la tasa de degradación o movimiento del herbicida son factores que influyen en el riesgo de sufrir daño. Además, la degradación o movimiento del herbicida se ve afectada por características del suelo como la textura, el pH y el contenido de materia orgánica.
Desde INIA, se informa que no existe una forma confiable y precisa de predecir el nivel de daño que puede sufrir una especie susceptible a un herbicida aplicado al suelo en estas condiciones. Sin embargo, una herramienta práctica y útil son los «bioensayos», que se pueden utilizar como indicadores de si aún hay suficiente herbicida en el suelo como para dañar al cultivo susceptible.
INIA recomienda a los agricultores y productores que consideren cuidadosamente el uso de herbicidas con actividad persistente en el suelo y que tomen medidas preventivas para minimizar el riesgo de daño a las próximas siembras agrícolas y de pasturas.
Salto, 27 de marzo de 2023
